VACÍA
Luis Ángel Barreto
Esa noche llegaste vaciada
agujereada
intervenida.
Tu cuerpo era la habitación de un
difunto.
Tu cuerpo estaba callado por dentro
era un réquiem en domingo.
Tu cuerpo envuelto en sábanas
con la boca abierta
la boca de tu cuerpo
la que te da nombre.
Abierto tu cuerpo
magullado
roto por la eyección violentísima
sin saber dónde estaban sus ojos
sin saber dónde sus manos.
Tu cuerpo explotado en el suelo
como las frutas que caen desde muy alto.
Tu cuerpo poco conocido en el trapecio
en el vaivén de los miedos y las
palabras
sin saber dónde el arriba, dónde el
abajo
sin saber dónde estaban sus partes
sin quererlo saber.
La descolocación de tu vientre
el vientre de tu cuerpo
zona de desastres
vertedero de escombros.
Vertida, desocupada
tu cuerpo fue escalera para subir
andamio para sostenerse en lo alto.
Tu cuerpo como repisa para poner trofeos
tu cuerpo nocturno sin ramas.
Y yo sé que por noches como esa
el sueño no te viene a rescatar
como lo hacía antes.
(De Arqueología de olores, 2007)
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